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Ciegos, Braille y Tecnologías de Impresión

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Entrevista a Pedro Zurita

Actualizado el 01/12/2017 00:00 
 

Hoy volamos a Madrid y visitamos a Pedro Zurita, traductor oficial de la interfaz española de Biblos. Pedro Zurita fue anteriormente Secretario General de la Unión Mundial de Ciegos (WBU) y creo que hoy en día es la Persona la que más ha sido capaz de combinar armoniosamente el uso del Braille y las nuevas tecnologías.

1.

P: ¿Quién es Pedro Zurita? ¿Cuál ha sido tu itinerario educativo y formativo, que te ha convertido hoy en un ciudadano del mundo reconocido y estimado?

R: Nací en una aldea de doscientos habitantes de Asturias, que es una región del Norte de España. Mi vista se vio afectada desde el nacimiento por Glaucoma congénito. Dado que mi padre era el maestro nacional de aquel pueblo, pese a mis problemas visuales, me enseñó a leer y escribir cuando yo era muy pequeño. A los diez años mi resto visual ya era muy escaso. El oftalmólogo que me seguía aconsejó a mis padres llevarme al Colegio Internado para ciegos de la ONCE en Pontevedra (noroeste de España). En el transcurso de los primeros tres meses allí, perdí la vista totalmente. El primer año en atención al nivel escolar que ya tenía, me convalidaron cuatro cursos. A los once años empecé a estudiar francés y enseguida me di cuenta que el aprendizaje de idiomas constituía para mí una verdadera pasión. Después de estar tres cursos en Pontevedra me llevaron al colegio de la ONCE en Madrid para estudiar la enseñanza media. Antes de ingresar en la universidad ya sabía francés, inglés, Alemán, Italiano, ruso y esperanto. En una universidad nueva en madrid me licencié en Filología Hispánica.

2.

P: Pedro Zurita habla muchos idiomas y se ha movido por todo el planeta. Nos gustaría que nos contases algo sobre tu amor a las lenguas y acerca de la manera como esta cualidad te ha permitido establecer relaciones profesionales y humanas con muchísima gente de todo el mundo.

R: Las lenguas han desempeñado en mi vida profesional un papel crucial. A los dieciséis años pasé dos meses en Francia en una colonia de jóvenes ciegos. Posteriormente estuve durante el verano en universidades o escuelas de idiomas en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Austria y Rusia. Llegué a ser una persona muy abierta gracias a la interacción con mucha gente de entornos muy diferentes. La posibilidad de comunicarme directamente tuvo gran importancia en el enriquecimiento de mis experiencias. Me propuse siempre profundizar lo más posible el conocimiento de los distintos países y culturas. Así, por ejemplo, un armenio se alegraba al comprobar que las realidades positivas y trágicas de ese pueblo milenario no me eran ajenas.

3.

P: Del 1986 a 2000 fuiste Secretario General de la World Blind Union (Unión Mundial de Ciegos). Háblanos de esos años. Mientras desarrollabas esta actividad escribiste una Carta a Louis Braille, la cual ha tenido mucho eco. ¿Qué es para ti el Braille?

R: Antes de haber sido secretario general de la WBU, estuve muy implicado en la acción internacional encaminada al logro de una inclusión social auténtica de las personas ciegas o con baja visión. En mis estancias en el extranjero siempre establecí relaciones muy cordiales con todos, tanto los de países ricos como los de pobres, con la convicción plena de que todos éramos iguales. En el colegio especial aprendí enseguida a leer y escribir en Braille y fui consciente de que él me abría perspectivas infinitas. En mi adolescencia copié muchos libros en Braille con pauta y punzón. Me acerqué con entusiasmo a las tecnologías nuevas, pero siempre he mantenido la convicción que el Braille debe mantener con ellas un diálogo armónico. Aunque utilice el ordenador todos los días y escuche de vez en cuando libros hablados, sigo leyendo continuamente muchas páginas en Braille en papel o en entornos electrónicos. Tengo la suerte de poseer muchas herramientas que facilitan mi acceso a la lectura.

4.

P: Pese a que en el entorno de los no videntes tú gozas de gran prestigio, te mantienes como persona modesta, cosa que no sucede en todos los casos en situaciones semejantes. En 2007 te pusiste en contacto con Giuseppe di Grande y entonces surgió vuestra amistad sincera. Contemplaste el nacimiento de la transcripción Braille en Biblos. ¿Qué es lo que te ha llamado la atención en Biblos? ¿Cómo facilita tu trabajo? ¿Por qué apoyas Biblos hasta el punto de ser el traductor oficial de su interfaz en español?

R: Giuseppe di Grande como persona y su Biblos como instrumento informático son para mí tesoros muy preciados. Desde hace varios años empleo Biblos para imprimir libros y otro material en Braille en papel. En estos últimos meses Biblos me aporta una ayuda muy valiosa para leer Braille electrónico en un dispositivo nuevo, el Lector Orbit 20, que es un aparato dotado de una línea Braille no muy cara que en una tarjeta SD puede contener un número enorme de páginas Braille. Con mi recomendación, y a veces con mi cooperación efectiva, Giuseppe di Grande ha equipado a Biblos con muchas tablas Braille de distintas lenguas. Biblos es muy potente y muy accesible pero también es muy sencillo de manejo. Tanto ha sido lo que Giuseppe di Grande y el Biblos me han aportado que siento que es para mí un privilegio poder colaborar en este proyecto con mis habilidades lingüísticas y mi conocimiento del Braille en idiomas diversos.

5.

P: Pedro Zurita se relaciona a diario con gente de todo el mundo y actúa como catalizador capaz de extraer de cada uno sus recursos mejores. ¿Qué te propones conseguir en el futuro próximo? Tú que has conocido a muchas personas ciegas, comparte con nosotros dos hechos que para ti sean inolvidables que te han puesto cerca de la miseria más lamentable y la positividad mayor. ¿Cuál es tu mensaje para los jóvenes ciegos para quienes tú eres un modelo?

R: Estoy plenamente convencido de que debo compartir generosamente con los demás mis conocimientos y capacidad. En este momento no ocupo ninguna responsabilidad oficial a nivel nacional o internacional, pero estoy siempre disponible a colaborar en causas nobles. Procuro establecer relaciones efectivas con personas e instituciones cuyo objetivo es poner a punto tecnologías relacionadas con el Braille electrónico que estén económicamente al alcance de todos.
Hace más de veinte años conocí en Madrid a la directora de un servicio de comidas a domicilio. Cuando ella se enteró de que yo no veía, quiso inmediatamente ayudarme a que identificase los platos autónomamente. Su primer intento no resultó muy satisfactorio. Sin embargo, aceptó sin ninguna dilación poner un letrero en Braille en cada plato con una mini regleta que yo le proporcioné. Esa regleta llevaba en su dorso el alfabeto Braille en forma visual.
Fui siempre inequívocamente combativo cuando conocí a dirigentes de organizaciones para ciegos que ponían límites injustificados a los objetivos vitales de los niños y adultos ciegos o con baja visión a los que pretendían servir. En 2003 estaba en India y acudí a un encuentro que organizaron mis anfitriones con adolescentes ciegos que estudiaban en centros de enseñanza media de Delhi. Tras escuchar mi presentación una joven me preguntó qué tenían que hacer para ser como yo. Yo le respondí con absoluta sinceridad que no debían plantearse imitarme. Mi consejo era que desarrollasen al máximo sus capacidades e intereses personales.
En 2000 recibí una carta de un señor de Costa de Marfil (África Occidental) en la que solicitaba mi cooperación en la realización de sus proyectos. Él se acordaba de cuando siendo alumno yo visité la escuela de ciegos de Abidján, la capital del país. Yo le dije que ya no tenía acceso a recursos económicos. Su reacción posterior fue compartir conmigo un proverbio africano cuyo mensaje me agradaría que sirviese como clave de oro a esta entrevista: "El que bate el tam-tam desconoce el alcance de sus sonidos".

Gracias a Pedro Zurita por haberme regalado esta pequeña historia de vida en forma de entrevista: es un honor tenerte como colaborador de Biblos y como amigo.